El oído es uno de los órganos más especiales de nuestro cuerpo. Gracias a él somos capaces de percibir y captar todos aquellos sonidos que se producen a nuestro alrededor. Nos permite ubicarnos, actuar en consideración y nos ayuda a movernos y mantener el equilibrio.
Además de esto, el sentido del oído es uno de los elementos más importantes para nuestro lenguaje y comunicación. Sin él, no podríamos mantener una comunicación conversación ni emocionarnos al escuchar los sonidos de la naturaleza, la música o simplemente los mensajes y las palabras de las personas a las que amamos.
Podríamos decir que el sistema auditivo es nuestro altavoz particular. Es con el que podemos escuchar el que será el hilo musical que marca nuestra vida. Un sentido único y especial con el que sentir y emocionarnos día a día.
Al igual que cualquier otro órgano, el oído está compuesto por diversas zonas con características y funciones diferentes:
1. Oído externo: es la parte más visible y expuesta al ojo humano. Su nombre técnico es aurícula y está formado, a su vez, por la oreja y el canal auditivo que actúan como si fueran una antena receptora y un amplificador de la señal sonora. En esta zona es donde se recogen las ondas de sonido y se conducen directamente al oído medio interno para ser procesadas y decodificadas por nuestro cerebro. También se encarga de proteger nuestro sistema auditivo el resto del oído del exterior.
2. Oído medio: Está compuesto por el tímpano y tres pequeños huesos que se conocen como “huesecillos” y sus nombres son: martillo, yunque y estribo. La función principal del tímpano es poder amplificar y transmitir todos aquellos sonidos que son recogidos por la oreja y entran a través del canal auditivo al oído interno, los huesecillos a su vez tienen como función principal transmitir la onda sonora hasta el oído interno.
3. Oído interno: Ésta parte del sistema auditivo tiene forma de concha o de caracol y se denomina cóclea. Es la encargada de transformar las ondas sonoras, que recibe de la cadena de huesecillos, en impulsos eléctricos y transmitirlos al cerebro a través del nervio auditivo. Allí será donde toda esta información sonora se decodifica e interpreta, dándole un sentido a todo lo que escuchamos.
Dentro del oído, cada una de sus partes el nervio auditivo y el cerebro juegan un papel vital para el correcto funcionamiento de nuestro sentido de la audición. El cerebro dispone de hasta doce pares de nervios conectados entre sí, siendo uno de ellos el nervio auditivo. Este nervio craneal es el encargado de nuestro equilibrio y también de nuestra audición y también del equilibrio. Por lo que es muy importante el evaluar y conocer su estado por medio de test auditivos.
El funcionamiento de la audición.
Desde la recepción del sonido por el pabellón de la oreja, hasta la decodificación de la información auditiva por parte de nuestro cerebro, es un proceso que se realiza muy rápido, pero a la vez es extremadamente complejo.
El proceso de la audición se inicia como si estuviéramos hablando en un altavoz. El aire transporta el sonido y lo propaga en ondas sonoras, como las producidas en el agua al tirar una piedra. De ahí, llega al oído, más en concreto al pabellón auricular, a través del aire, que son captadas por nuestras orejas y las encauza por el interior del canal auditivo, donde se amplifican. Avanza hasta el tímpano, haciéndolo vibrar, lo que mueve la cadena de huesecillos, estimulando la cóclea que transforma las ondas sonoras en impulsos eléctricos, viajan hasta el cerebro a través de nervio auditivo por medio del oído interno y una vez que llegan allí, es donde se interpretan los sonidos recibidos para que el resto de nuestro cuerpo pueda reaccionar acorde a lo que está escuchando.
El sonido se mide a través de dos unidades de medida diferentes
Estas dos unidades de medida son:
El rango de percepción de la audición de un adulto joven sano se encuentra entre los 0 y los 1200 decibelios. A partir de los 120 decibelios, nuestro oído únicamente sentirá dolor y no escuchará nada más. Sin embargo, no es necesario llegar a estos límites, por ello se recomienda siempre como norma general un valor de ruido inferior a los 55 decibelios como límite superior al aire libre; y un volumen máximo de cualquier sonido, debe estar por debajo de los 85 decibelios en una exposición máxima de ocho horas al día.
Las protecciones auditivas juegan un papel vital para prevenir y cuidar nuestro oído en situaciones con un volumen superior al habitual.
Como ya has podido ver, el oído cumple una labor muy importante para nuestro organismo. Por un lado, captar los sonidos y conducirlos por el sistema auditivo hasta llegar al cerebro, donde finalmente, pueden ser procesados. Y por otro lado mantenernos en equilibrio e impedir que nos caigamos o presentemos mareos.
Tan importante es poder comprender y entender cada uno de los sonidos, como ser capaces de mantener el equilibrio para poder estar de pie y caminar.
El oído es un órgano tan delicado que debemos cuidarlo y protegerlo para no sufrir inconvenientes y dejar de percibir esos sonidos que nos rodean en el día a día.
Mantener unos hábitos saludables para tus oídos es fundamental, por medio de cuidados específicos y una correcta higiene del oído. Acciones tan sencillas como evitar escuchar música y televisión a un volúmen muy alto, mantenerte alejado de los ruidos fuertes, tomar precauciones con el agua, no usar copitos, cotonetes o elementos extraños para limpiar el oído, protegerte del frío y mantener siempre los oídos secos tras la ducha, son precauciones que te ayudarán a conservar tu salud auditiva.
Las infecciones del oído graves pueden llegar a generar una pérdida de audición. Aunque es importante prestar siempre atención a la protección y el cuidado de los oídos, acentúa mucho más las precauciones si estás resfriado, con algún virus o gripe. En cuanto tengas molestias en el oído, acude a nuestros especialistas para que sean ellos quienes te hagan un estudio exhaustivo del estado de tu oído.
Seguir unas normas de higiene auditivas marcarán la diferencia en tu salud auditiva. Si tienes dudas al respecto, pregunta a nuestros expertos para que te den consejos y recomendaciones sobre los cuidados del oído.
La ingesta y el consumo de medicamentos tóxicos también pueden generar ciertos trastornos del oído. Pregunta a tu médico sobre ello antes de comenzar con este tipo de tratamientos, o al menos, mantente al tanto sobre los posibles efectos negativos.
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